
Esta imagen recuerda una antigua anécdota Zen sobre un león que fue criado por una oveja y creyó que era una oveja hasta que lo capturó un viejo león y lo llevó a un pozo donde le enseñó su propia imagen reflejada.
Muchos de nosotros somos como este león: la imagen que tenemos de nosotros mismos no viene de nuestra experiencia directa, sino de las opiniones de otros. Una “personalidad” impuesta desde afuera reemplaza la individualidad que pudo haber crecido interiormente. Nos convertimos simplemente en otra oveja en el rebaño, incapaces de movernos libremente e inconscientes de nuestra propia y verdadera identidad.
Es el momento de echar una mirada a nuestro propio reflejo en el pozo y dar un paso para salir de los condicionamientos que nos han sido impuestos por otros como creencias respecto a nosotros mismo. Bailemos, corramos, movamonos, sintamos, amemos y seamos de una vez lo que necesitamos ser... hagamos lo que sea necesario para despertar nuestro leon interior!!! dejemos de desear se autenticos y de una vez...
SEAMOS AUTENTICOS
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