viernes, 21 de septiembre de 2007
jueves, 20 de septiembre de 2007
El cuento que nos tendrían que haber contado

Había una vez…
Una Princesa que le pregunto a su Principe si se quería casar con ella:
El respondió NO
Y la Princesa vivió feliz
para siempre, sin lavar, cocinar, planchar para nadie, saliendo con sus
amigas, tirándose al que le daba la gana, gastando su dinero en si
misma y sin trabajar para ninguno.
Fin
¡¡¡El problema es, que de pequeñas no nos contaban estos cuentos!!!
Y nos jodieron con el príncipe azul!!!
miércoles, 19 de septiembre de 2007
Las AMIGAS

Una joven esposa estaba sentada en el sofá, en un cálido y húmedo día, bebiendo té helado, charlando con su madre.
Mientras hablaban sobre la vida, el matrimonio, las responsabilidades y las obligaciones de la vida adulta, la madre hizo tintinear los cubitos en el vaso y miró a su hija seriamente.
"No te olvides de tus amigas" le dijo, revolviendo las hojitas de té. Se volverán importantes a medida que madures. No importa cuanto quieras a tu marido y a tus hijos, siempre necesitarás a tus amigas.
Recuerda salir con ellas, hacer cosas con ellas. Y recuerda que tus amigas no son solamente tus amigas, sino también tus hermanas, tus hijas y otros parientes femeninos. Necesitarás otras mujeres, siempre las necesitarás.
Que extraño consejo pensaba la joven. Acabo de casarme, soy una mujer adulta, no una niñita que necesita amigas. Seguramente mi marido y mi futura familia serán suficientes para darle sentido a mi vida.
Pero escuchó a su madre, se mantuvo en contacto con ellas e hizo cada vez más amigas.
Al pasar el tiempo se fue dando cuenta que su madre tenía razón. A medida que el tiempo y la naturaleza producen sus cambios y misterios en la mujer, las amigas son indispensables en la vida.
Guardan tus secretos. Te dan consejos cuando los pides, que a veces sigues y a veces no. Te sacan de apuros. Te ayudan a dejar las malas relaciones.
Harán una fiesta para tus hijos cuando se casen o tengan un bebé. Te escuchan cuando pierdes el trabajo o un amigo. Te escuchan cuando tus hijos te rompen el corazón.
Te escuchan cuando los cuerpos y mentes de tus padres fallan. Lloran contigo cuando muere alguien que amas. Te respaldan cuando los hombres de tu vida te decepcionan.
Te ayudan a juntar los pedazos cuando los hombres se van. Se alegran con tu felicidad y están dispuestas a destruir lo que te hace infeliz.
El tiempo pasa. La vida sucede. La distancia separa. Los chicos crecen. El amor se derrite y se evapora. Los corazones se rompen. Las carreras terminan. Los trabajos vienen y van. Los padres mueren.
Los colegas olvidan los favores. Los hombres no llaman cuando prometen. Pero las amigas están ahí. No importa el tiempo ni la distancia una amiga nunca está tan lejos que no la alcance tu necesidad.
Cuando tengas que caminar por ese valle solitario y lo tengas que hacer sola, tus amigas estarán en el borde, alentándote, rezando por ti, interviniendo y esperándote al otro lado.
A veces hasta romperán las reglas y caminarán contigo. O vendrán y te sacarán. Las amigas son la bendición de la vida. El mundo no sería igual sin ellas, ni yo sería la misma.
Cuando empezamos esta aventura llamada femineidad, no teníamos idea de las increíbles alegrías y tristezas que nos esperaban;
Ni sabíamos cuanto íbamos a necesitarnos. Todavía nos necesitamos cada día.
Gracias a todas las mujeres que hacen que mi vida funcione.
domingo, 16 de septiembre de 2007
¿Tomamos Mate?

El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca.
Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre, como rascarse.
El mate es exactamente lo contrario que la televisión: te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo.
Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es 'hola' y la segunda '¿unos mates?'. Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres.
Pasa entre mujeres chismosas y charlatanas, y pasa entre hombres serios o inmaduros.
Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan.
Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara.
Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno.
Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos; los buenos y los malos.
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide.
Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes.
Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo.
Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón.
Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: '¿Dulce o amargo?'. El otro responde: 'Como lo tomes vos'.
Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba.
La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas.
Siempre.
Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie.
Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular.
Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres.
Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos.
No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene alma.
O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera.
Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solo. Pero debe haber sido un día importante para cada uno.
Por adentro hay revoluciones.
El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores...
Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena.
La charla, no el mate.
Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y es la sinceridad para decir:
¡Basta, cambiá la yerba!'.
Es el compañerismo hecho momento.
Es la sensibilidad al agua hirviendo.
Es el cariño para preguntar, estúpidamente, '¿está caliente, no?'.
Es la modestia de quien ceba el mejor mate.
Es la generosidad de dar hasta el final.
Es la hospitalidad de la invitación.
Es la justicia del uno por uno.
Es la obligación de decir 'gracias', al menos una vez al día.
Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir.
Conciencia - Adrenalina

De pequeña me enseñaron lo que estaba bien, y lo que estaba mal, lo que era correcto e incorrecto, lo que debía hacer y lo que no. Después en la escuela me hablaron de la “conciencia” que es una vocecita interna que nos indica lo correcto y lo incorrecto y nos ayuda a tomar decisiones adecuadas aunque sean muy difíciles.
Cuando termine mis estudios y comencé a relacionarme mas con la sociedad comencé a sentirme tentada por cosas incorrectas y que mi conciencia ya no era una vocecita interna sino que me hablaba a gritos indicándome que lo que elegía estaba mal.
Fue cuando conocí la adrenalina, (wouuu que bueno!) la adrenalina que comenzó por una simple mentirita piadosa y se fue transformando en una rebeldía casi inmensurable.
Entonces cuando me doy cuenta del placer que me causa sentir adrenalina, me pregunto… ¿esta verdaderamente mal o incorrecto? ¿Se puede tener un equilibrio entre lo que nos provoca hacer lo correcto y lo que nos provoca hacer lo incorrecto?
Yo personalmente e intentado hacer lo que me dicta mi conciencia en un estado de normalidad, tranquilidad y paciencia. Pero llega un momento, en el que siento una especie de shock de emociones y comienzo a sentir como fluye la sangre mas fuerte y caliente, puedo sentir como mi corazón se acelera… es la adrenalina pura que no me deja pensar!
Entonces me doy cuenta de que no encuentro un equilibrio, y que aunque me gusta hacer las cosas correctamente, muchas veces disfruto de la adrenalina que me provoca lo incorrecto
Y vos, podes encontrar un equilibrio conciencia, adrenalina? o elegís entre conciencia y adrenalina? Y si elegís entre conciencia y adrenalina… que preferís? Conciencia o adrenalina?
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