jueves, 31 de julio de 2008


Tenemos un centro pero vivimos fuera de el, eso nos crea una tensión interna, una agitación constante, angustia. Estamos desequilibrados y de ahí todas nuestras tensiones mentales.
Vivimos pensando siempre en lo que vendrá y en lo que pasó pero no nos detenemos en el hoy, en el ahora en el ser.
Entonces estamos estresados, nerviosos, preocupados pensando en como conseguir ser y no somos.
O vivimos llenos de recuerdos, de nostalgias de lo que fuimos y pudimos ser… pero no somos.
Somos A y queremos ser B somos pobres y queremos ser ricos, somos feos y queremos ser lindos, somos estúpidos y queremos ser sabios. Seamos lo que seamos nunca estamos contentos con ello. Para estar contento se necesita de otra cosa; y esa es la lectura constante de la mente que desea y una vez que lo conseguimos nuestra mente se siente satisfecha solo un momento luego sentirá que no es suficiente y necesita otra cosa.
La mente sigue y sigue adelante. Consigamos lo que consigamos en el momento que lo consigamos se vuelve inútil.
Hay momentos en los que nos relajamos. Estamos enamorados: por unos instantes nuestro amante, nuestro amado está a nuestro lado, ese momento tan ansiado, tan esperado llegó, entonces nuestra mente se apaga porque nuestra mente ha estado anhelando y anhelando y pensando y pensando y ese momento llegó entonces la mente no puede pensar así que simplemente se para.
En ese momento estamos relajados, en ese instante sentimos “ser” si un amante no nos puede hacer sentir ser NO ES AMOR
A no ser que no podamos ser nosotros mismos con la persona que amamos NO ES AMOR
Si nuestra mente no se apaga, no se para, y sigue anhelando y pensando en el momento que estamos con nuestro amado…
NO ES AMOR!!!
Porque el amor no tiene deseos, nosotros podemos desear el amor, pero al amor no desea, cuando sucede el amor no hay ningún deseo la mente está en silencio, calmada, relajada no hay ninguna parte a la que ir.
Durante unos momentos el mecanismo entero se para. Hemos tocado nuestro “ser” y sentimos que estamos en la fuente del bienestar nos llena una dicha, nos rodea una fragancia y de pronto no somos la misma persona.
Por eso el amor transforma tanto, el amor no se puede ocultar somos otras personas cuando estamos enamoradas porque la mente que desea no está ahí.
Igualmente esto ocurre solo por momentos, es un sobrecogimiento. Inmediatamente la mente tratara de encontrar algunas maneras y excusas para empezar otra vez. Pero extrañamos ese momento de sobrecogimiento, de Amor… en el que nos sentíamos de vacaciones. No está la oficina, las obligaciones, no está la esposa, o el marido… entonces nos sentimos fascinado y nos gustaría reproducirlos una y otra vez pero al querer reproducirlos ya es diferente porque ahí toma parte nuestra mente que está deseando hacer algo y ya no es espontaneo, ya no es igual y mientras más intentemos repetir ese momento, mas imposible nos resultara.
Esto nos está sucediendo a todos. Amábamos a alguien, y en el primer encuentro nuestra mente se paró durante unos momentos, entonces nos casamos
¿Para qué nos casamos???
Para repetir esos bellos momentos, pero no estábamos casados cuando nos sucedieron
El amor es espontaneo, el matrimonio es calculador. Es por eso que todas las personas casadas están frustradas porque esperaban ciertas cosas que sucedieron en el pasado, ya no hay espontaneidad, ya no hay cosas nuevas ahora el amor es rutina, ahora el amor se ha vuelto una obligación y la obligación no puede darte la misma dicha que da la diversión ¡es imposible! Nuestra mente ha creado todo. Ahora estamos esperando que suceda, y mientras más esperamos menos probabilidades tenemos que llegue.
El sol sale cada día. La luna es nueva, el día, la noche, las flores, los arboles… todo es nuevo excepto nuestra mente ya que esta necesita del pasado, de la experiencia acumulada y nuestra vida necesita el presente.la vida siempre es dichosa, la mente NO!

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